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Anna Bella y los 70 años de la Exposición de Arte Abstracto

Anna Bella Geiger, con 90 años, es una de las más importantes artistas en atividad. Tiene, desde muy joven, el compromiso por el experimentalismo en artes visuales. Participó en momentos emblemáticos de la historia del arte en Brasil como una mujer pionera en el grabado, el videoarte y la investigación de las relaciones con la geografía cultural, lo que hoy llamaríamos del "arte global". Fue alumna de los estudios de Fayga Ostrower y, desde entonces, tado atenta a las cuestiones políticas, sin separar nunca el arte de sus compromisos sociales. Se trasladó a Nueva York en 1954 y asistió a talleres de la historiadora del arte Hanna Levy Deinhardt en el MoMA. En la década de 1960, Anna Bella regresó a Brasil y participó en talleres de grabado en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro. En 1961, expuso grabados abstractos en la VI Bienal Internacional de São Paulo y obtuvo el 1er Premio de Grabado en el XVIII Salón de Arte Moderno de Bahía. Su interés por la abstracción le llevó a realizar una investigación, junto con Fernando Cocchiarale, basada en testimonios de artistas y críticos de arte, publicada en un libro por Funarte (Fundación Nacional de Artes).

Como participante en estos primeros capítulos del arte contemporáneo brasileño, Anna Bella Geiger ha permanecido en actividad ininterrumpida, experimentando con lo más actual y atrevido de cada periodo de la historia mundial. Aquí, escuchamos al artista hablarnos de la primera exposición de arte abstracto que tuvo lugar en 1954 en los salones de Quitandinha. Anna Bella nos dice: "quien idealizó esta exposición de arte abstracto fue Décio Vieira".

 

A continuación nos explica lo que significaba esta "nueva estética" de la abstracción, lo que refuerza el carácter vanguardista de la iniciativa. En aquella época, no había ningún espacio interesado en el arte abstracto, “toda América Latina era figurativa”, nos dijo Anna Bella, y continúa especificando los detractores del arte abstracto en artes y en la prensa. Por otro lado, fue una exposición en febrero, durante el pleno Carnaval, la que atrajo a extranjeros, incluso interesados ​​en adquirir las obras.

Además de sus obras abstractas, presentamos los primeros experimentos de la artista con el cine artístico. Anna Bella hace películas en las que su propio cuerpo, el cuerpo de una mujer, está presente en las escenas. Algo que décadas más tarde llamaríamos un autofabulador de personajes. En sus películas, la artista denuncia la "bu-ro-cra-cia" y piensa en la ideología como fuerza política. Y así, hoy se la cita en libros y forma parte de grandes exposiciones mundiales sobre la presencia de la mujer en artes visuales.

Anna Bella Geiger es una educadora, formadora de muchas generaciones de artistas, y permanece atenta a las formas en que el arte y la cultura del mundo crean relaciones y comunidades. Participa en lecturas de obras de artistas en residencias internacionales. Conserva la vivacidad locuaz y elocuente de quien estube presente en los horrores del conservadurismo y la tiranía y, sin embargo, sigue creyendo en las "corrientes culturales", título de una de sus obras, que nos han traído hasta aquí para aplaudirla.

Vídeo Thomas Mendel.
Fotografía Thomas Mendel, Lucas Landau.

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ARTE ABSTRACTO NO QUITANDINHA

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Anna Bella Geiger, participante en la emblemática Primera Exposición Nacional de Arte Abstracto de Brasil, que tuvo lugar en febrero de 1953 en el Hotel Quitandinha, nos lleva a posibles indicios de lo que representaba el arte abstracto en aquella época. Por un lado, nos enteramos de que uno de los artistas participantes, Décio Vieira, vivía en Petrópolis y negoció para que la exposición tuviera lugar. A nadie le interesaba el arte abstracto, dice el artista. Curiosamente, fue una muestra vanguardista y atrevida, ya que hubo mucha resistencia por parte de la intelectualidad brasileña — incluidos iconos como Cândido Portinari, Villa-Lobos y Mário de Andrade — a la llegada de la abstracción al país.

Pero, ¿cuál era el afán al rededor de abstracción? ¿Cómo que el abandono de la realidad retiniana podría generar tanto malestar?

 

Dos acontecimientos, en cierto modo, explican esta posible disputa: los antecedentes de la Semana del 22 y la inauguración de la Primera Bienal Internacional de São Paulo, en 1951. La penetración de los ideales modernistas basados en el interés por los temas nacionales y populares se expandía y ganaba fuerza en grupos del norte al sur de Brasil. Había una fuerza política, sobre todo socialista, que veía en el arte una herramienta de concienciación sobre las bellezas y los problemas del Brasil de un pueblo.

 

Como resultado de los intereses modernistas, ser "moderno" era también,

participar en las revoluciones estético-formales lanzadas por las élites europeas. Atreverse en el uso de colores y formas. Y los artistas respondieron y se adaptaron, releyendo los experimentos cubistas, expresionistas y metafísicos.

 

La exposición de arte abstracto de Quitandinha presentó, entonces, estas afluencias. Artistas experimentales, alumnos de estudios de otros artistas, como el de Fayga Ostrower, o de cursos de la Fundación Getúlio Vargas, que tuvieron el coraje de continuar con ejercicios de geometrización y gestualidad informal, muy estimulados por novedades como las que traían los estudios y talleres libres de los museos de arte moderno, así como por la I Bienal de São Paulo, en un país marcado por el modernismo nacionalista. Sin embargo, esta dicotomía tiene muy poco sentido hoy en día.

 

Anna Bella Geiger, Fayga Ostrower, Lygia Pape, Lygia Clark, Zélia Salgado, Aluísio Carvão, Décio Vieira, Antônio Bandeira, Abraham Palatnik, Rossini Perez, Tomás Santa Rosa, y otros más participantes de la exposición en el Palacio Quitandinha, desarrollaron carreras más amplas. Por veces, marcada por la investigación estético-formal en consonancia con las cuestiones sociales de interés para el grupo modernista. Hasta mismo, a considerar la pluralidad geográfica del arte, ya que Rossini, Bandeira, Palatnik y Santa Rosa nacieron en el nordeste del país.

 

Pensar hoy en la Primera Exposición Nacional de Arte Abstracto de Brasil, hoy, en su entorno original, es mirar a  todos sus participantes, a reconocer la actuación pionera, pero a percibir el gesto del arte como uno que puede adaptarse y amalgamarse con los signos del cambio y del coraje.

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Anna Bella Geiger y los 70 años de la
Exposión de Arte Abstracto

Curaduría

Marcelo Campos

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